La destrucción del San José es la de la memoria del planeta

(traducción del original en inglés)

 

Publicado por Filipe Vieira de Castro el Apr 8, 2018

 

Richard Steffy Ship Reconstruction Laboratory – Texas A&M University

http://academia.edu/3546979/ShipLAB_Research_Portfolio

 

Lo que el Gobierno colombiano se prepara para hacerle a los restos arqueológicos del barco español San José está encaminado a su destrucción. Y la única razón que justifica esta destrucción es la avaricia: hemos visto cómo los sucesivos gobiernos han ignorado otros pecios, localizados en aguas mucho menos profundas, y los abandonaron al saqueo o la destrucción por parte de agentes naturales.

 

La anunciada destrucción del San José, nítidamente señalada en los documentos que se hicieron públicos últimamente y reforzada por el habitual silencio, elocuente y ensordecedor, que rodea la perpetración de estas destrucciones, es un crimen vergonzoso contra la inteligencia, la cultura y la civilización. El secreto que involucra este proyecto es típico. Solo el Daesh transmite en directo la destrucción del patrimonio cultural. Lo más importante aquí son los restos de cientos de marinos y tripulantes que perecieron en el desastre, que serán barridos del mismo modo que debió hacer la compañía de cazatesoros Odyssey con la tripulación y los pasajeros en el pecio de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. Me sorprende que España no se haya movido para asegurar, si no la protección de su patrimonio cultural, al menos un trato honorable de los restos humanos de aquellos que se perdieron en la tragedia del San José.

Pero este proyecto es ignominioso por otra razón más. En un mundo que evoluciona hacia la integración y se vuelve más homogéneo cada día, la arqueología ha cobrado una importancia previamente imprevista, como un archivo de los innumerables modos de vida, formas de ser humanos, en el sentido que dijo Levi-Strauss, que se extinguieron en el proceso social de un modo natural. Y todas esas formas de vivir parecen ahora tener un valor incalculable para el futuro, cada año que pasa. En el mundo global e incomparablemente más pequeño en el que nuestros hijos van a vivir, la diversidad se está convirtiendo en el valor cultural y filosófico más precioso para la memoria colectiva, nivelada en el inevitable y natural proceso de la globalización. La destrucción de un sitio arqueológico como el yacimiento del San José es la destrucción de la memoria del planeta, no solo de un capítulo de la historia de España. Esto no va solo de cada una de las historia que vivieron entre el viejo y el nuevo mundo a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Lo principal es esa cápsula de tiempo que va a ser destruida para siempre, abierta para tomar los objetos brillantes, una vez más con las promesas de beneficios fabulosos para los inversores y unos meses de salario a los perpetradores. Y casi con toda seguridad, una vez más, con unos miserables resultados financieros, una vez que se paguen los costes de destruir el yacimiento a esa enorme profundidad.

 

Fuente: ABC España