Pataleo de galeón ahogado

Rodolfo Segovia. Marzo 3, 2018

 

El  galeón San José trepida de nuevo por la reciente sentencia del Consejo de Estado. Allí queda claro que la Sea Search Armada tendría derecho a la mitad de lo que no sea Patrimonio Cultural, siempre que esté en las coordenadas denunciadas desde 1982. Al mismo tiempo, las altas cortes, todas, unificaron criterios sobre las especies náufragas. Cosa juzgada.

 

En 1980, cazatesoros obtuvieron de la Dimar permiso para explorar en el Caribe colombiano y buscar el tesoro -así se definía entonces- que contenía el galeón San José. Avances tecnológicos ya permitían localizar especies náufragas en aguas profundas. Sustentaron su solicitud con investigación de archivos. La trágica historia del barco hundido por los ingleses en 1708 dejó una larga estela de testimonios. Don Sancho Jimeno, el héroe de 1697, lloró de esos luctuosos acontecimientos.

 

Los cazatesoros denunciaron un hallazgo en 1982. Mientras se avanzaba en contratar el rescate del pecio, el gobierno del presidente Betancur llegó a la conclusión de que el San José no era un tesoro, sino ante todo un sitio arqueológico de significación universal. El tratamiento que la Sea Search daba a su presunto hallazgo, evidente en vídeos, no era compatible con prácticas científicas aceptadas. Las conversaciones se suspendieron.

 

Lo que siguió es casi un sainete jurídico, aunque con el buen resultado de aclarar conceptos. El talentoso aunque a veces deslenguado representante de Sea Search Armada ha sido actor principal. Ha querellado con tenaz sapiencia en los estrados judiciales. Y las ha ganado todas, hasta conseguir incluso el secuestro de un San José jurídico de tenue existencia real, al convencer a un juez con testimonios de influenciables oficiales de la Armada a bordo del barco explorador. El secuestro ha sido levantado.

 

Sea Search alega ahora que se violan sus derechos en las zonas aledañas a las coordenadas de 1982. Estas comprenderían según Dimar hasta una milla a la redonda. Su representante, aparte de denunciar supuestos actos de corrupción, ha sostenido que quienes hace poco sí hallaron el San José, identificado espectacularmente por los cañones de bronce que portaba, no hicieron más que recibir del Gobierno las coordenadas confidenciales y arrimarse a las zonas aledañas para decir que encontraron el galeón. La ley sobre especies naufragas de 2013 permite explorar por cualquiera técnicamente habilitado. Es fácil demostrar que, reinterpretando documentos y allegando otros, los descubridores simplemente buscaron mas lejos.

 

La profundidad es de menos de 300 mt. en las coordenadas de Sea Search. El identificado San José está en el fondo a más de 600 mt., o sea, mucho más costa afuera en la suavemente inclinada plataforma continental. Entre las coordenadas median por lo tanto no una, sino varias millas. Nada que remotamente pueda llamarse aledaño. Cuando la prueba transita de lo legal a lo real, a la geografía nuda, el denodado jurista de los buscadores de tesoros patalea como ahogado galeón.

 

Fuente: El Universal. Web Site.

https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/pataleo-de-galeon-ahogado-14079-OCEU388042