¿Qué significa que el Galeón San José sea declarado como bien de interés cultural?

Leonardo Bautista

Entrevista

 

El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural declaró al galeón San José como bien de interés cultural, acá le explicamos las implicaciones que tiene este rótulo.

 

Por primera vez en la historia un galeón español de la época de la conquista de América se conservará con fines científicos e históricos, no comerciales, pues el galeón San José, naufragado el 8 de junio de 1708 en aguas de Cartagena, fue declarado como bien de interés cultural por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.

Así lo dio a conocer la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez quien, en rueda de prensa este viernes en compañía del director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica, Camilo Gómez, explicó que la decisión fue tomada el pasado 19 de diciembre en una reunión convocada por el Ministerio de Cultura en que se evaluó el informe final del hallazgo del galeón, que se comprobó en 2015.

“Sabemos que cualquiera que sea el precio por el cual se pudiera, hoy por hoy, una parte en especie, valdría mañana o dentro de unos años 10, 20 o 30 veces más en los anticuarios del mundo y el patrimonio nacional de una Nación no se debe vender. El patrimonio cultural de la nación colombiana queremos preservarlo en Colombia, en un museo que tenga las mejores condiciones para que sea un patrimonio cultural arqueológico histórico que esté para el beneficio de las generaciones futuras y para el beneficio de toda la humanidad”, dijo la vicepresidenta.

¿Pero qué implicaciones legales tiene esta medida y cuál será el futuro del rescate? Para empezar, la decisión “deja sin piso la APP con que se pretendía que cazatesoros se implicaran en el proceso”, según explicó a HJCK el historiador y veedor de Patrimonio Cultural Sumergido de Colombia Francisco Hernando Muñoz.

 

El naufragio y el inicio de la leyenda

Por su parte, Juan Guillermo Martín, PhD en Patrimonio Histórico y arqueólogo de la Universidad del Norte, contó a HJCK que el galeón San José hacía parte de la flota que venía desde España con mercancías que se comercializarían en la feria de Porto Belo en el Caribe panameño. Allí, en Porto Belo, se cargaban con el oro y la plata del Virreinato del Perú.

“Ese era básicamente el proceso que llevaba esta flota de tierra firme, que luego de llegar a Porto Belo hacía una parada en Cartagena de Indias, donde se reunían todos los barcos, para finalmente navegar hacia La Habana para reunirse con la flota que venía de la Nueva España, actual territorio mexicano.

De allí salían todos los galeones cargados de plata y oro para la península ibérica. El galeón venía hacia Cartagena en 1708 y a la altura de las Islas del Rosario, más o menos, fue interceptado por una pequeña flota inglesa que intentaba quedarse con los tesoros. En la batalla naval termina el galeón San José hundido en aguas territoriales colombianas”, recopiló el arqueólogo.

De esta manera inició la leyenda del galeón San José, que se creía había estallado en la batalla que, aunque documentada, no se conocía con exactitud dónde había ocurrido.

Por eso, según Francisco Muñoz, aún desconocemos los detalles de cómo se hundió el barco. “Teníamos entendido que el galeón San José había estallado en el momento en que los ingleses intentaron capturarlo y supuestamente no íbamos a encontrar nada de madera sino restos metálicos, como sucedió con el pecio del navío Nuestra Señora de las Mercedes, que fue hallado en las costas de España por una empresa norteamericana.

Pero cuando ya encontramos que hay un barco, que hay rastros del navío, que hay rastros de los baúles, que podemos encontrar barriles con provisiones, cajones con tesoros, todo esto hace un conjunto colección que la ley preserva como una unidad indivisible”.

 

Los cazadores de tesoros

Juan Guillermo Martín cuenta que el Gobierno Santos tramitó la Ley 1675 de 2013, que abrió la puerta para que las empresas cazatesoros operen en Colombia, algo que estaba prohibido hasta ese momento en el país.

“Esta ley se hizo para diseñar la Alianza Público Privada (APP) que permitiría saquear el galeón San José, que era el interés particular de la empresa cazatesoros Maritime Archaeology Consultants, que tiene como uno de sus científicos, entre comillas, a un reconocido cazatesoros que se llama Roger Dooley”, dice el arqueólogo.

Por fortuna, añade, “el Gobierno Duque recibe esta APP sin firmar, hace una evaluación de la situación actual de este proceso, invita a las universidades y especialistas para consultarles sobre qué decisiones debería tomar, cosa que el Gobierno Santos jamás hizo, y por fortuna el presidente Duque pone este tema en muy alto nivel a manos de la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez”.

Martín amplía que desde un principio se consideró que el galeón San José es un contexto arqueológico indivisible, que no puede ser comercializado, como pretendía el Gobierno Santos, y en esos términos se dio la decisión final del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de la declaratoria del galeón como bien de interés cultural, “lo que garantiza la conservación de la totalidad del contexto como patrimonio cultural de la Nación, acogiéndose a la Ley 397 de 1997 y a la 1185 de 2008, que da garantía de que finalmente el galeón San José no será dividido, feriado, comercializado, ni subastado”.

 

¿Qué significa que el galeón San José sea un contexto arqueológico indivisible?

Es un detalle fundamental. Con la Ley 1675 de 2013, que diseñó Juan Manuel Santos y su ministra de Cultura, Mariana Garcés, lo que se pretendía era que parte de los contextos arqueológicos sumergidos, en este caso un galeón español, pudiera ser dividido. Las cuadernas, la madera que conforma el galeón, era considerado patrimonio arqueológico, pero su contenido no, este podía ser comercializado teniendo en cuenta, según el Gobierno Santos, que había cosas repetidas que, eventualmente, podían comercializarse y venderse. Monedas de oro y plata, lingotes de oro y plata.

En el caso actual, al declarar como bien de interés cultural el galeón San José, significa que absolutamente todo el galeón y su carga son considerados patrimonio arqueológico y en ese caso, como lo indica la Constitución Nacional, son inembargables, imprescindibles e inalienables. Es decir, están fuera de cualquier circuito comercial y nos pertenecen a todos los colombianos.

 

¿Qué pasará entonces con la APP y todo el proceso de rescate del naufragio?

No sé si esa APP ya fue firmada o no, lo que está claro es que esta es una decisión sumamente importante y responsable de parte del Gobierno Duque y de su vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. Eso es una decisión fundamental.

 

¿Qué pedimos desde la red universitaria de patrimonio cultural sumergido?

Que la APP sea cancelada. Ya no tiene sentido un proyecto comercial económico sobre un bien de interés cultural porque ya no vamos a dividir ni comercializar absolutamente nada. En ese sentido, deberíamos dejar de lado a estos cazatesoros y que el Gobierno asumiera un proyecto de Estado con la participación de las universidades y organismos de investigación internacional para evaluar la mejor manera de investigar y de conocer detalles sobre la historia del galeón San José y la historia compartida que tenemos con España y otros países latinoamericanos.

 

¿Cuánto podría tardar el rescate del galeón y cómo son estos procesos; qué se ha hecho en otros países?

Es un proceso supremamente largo que tendría como primera instancia una evaluación de las condiciones actuales del galeón San José. Finalmente, no sabemos qué dejó ni cómo lo dejó el Gobierno Santos, no hay sino fotografías y videos de momentos previos a la entrega del Gobierno Duque de este contexto. No sabemos si este fue alterado o modificado en algún momento.

Una de las cosas fundamentales es convocar un grupo de especialistas por parte del Gobierno para hacer una evaluación del estado actual del galeón San José para tomar la mejor decisión. No en todos los casos conviene sacar las cosas a la superficie.

Estos elementos sumergidos, que están a 680 metros de profundidad, están en contextos controlados y estables que garantizan su conservación, por eso es que tenemos tan buena conservación después de 300 años. Sacarlos acelera e inicia procesos de descomposición muy rápidos y si no tenemos las condiciones para que esos objetos sean debidamente conservados estaríamos tomando la decisión equivocada. Por eso es fundamental hacer una evaluación seria, responsable y sobre todo científica, no comercial como había pretendido en su momento el Gobierno Santos.

Por otro lado, este sería uno de los primeros casos en los que se podría adelantar un trabajo a esa profundidad. Los únicos que tienen experiencia en excavación a profundidad en este momento en el mundo es un equipo internacional que lidera Jon Adams, un profesor de arqueología de la Universidad de Southampton en un proyecto que desarrolló en el Mar Negro durante cinco años, donde encontraron un barco griego de 2.000 años de antigüedad a un poco más de 2.000 metros de profundidad.

Ellos son los únicos que en este momento cuentan con la experiencia y la tecnología para desarrollar un proyecto de intervención en un contexto sumergido a gran profundidad y, sin embargo, ellos que tienen la tecnología, la experiencia y el conocimiento, han decidido en todos los casos mantener el principio de conservación in situ, es decir: investigo, hago un registro detallado de todo lo que se encuentra, saco algunas cosas para tomar muestra, hacer fechamiento de radiocarbono, pero prefiero mantener el contexto sumergido hasta tanto no se cuenten con las condiciones adecuadas para su debida conservación y disfrute de las sociedades.

Es un patrimonio que es de todos, lo vamos a legar a nuestros hijos, a nuestros nietos, por eso la responsabilidad que tenemos. Si lo sacamos ahora es posible que lo perdamos y que las futuras generaciones no lo puedan disfrutar. En eso no podemos ser egoístas, tenemos que pensar también en las generaciones futuras.

 

Una historia que legar al mundo

Por su parte, el historiador Francisco Muñoz dice que para su veeduría “es el fin de la primera capa de esta gran lucha que hemos dado desde 2015, desde que conocimos el hallazgo del galeón San José, pues de todas las maneras habíamos insistido al Gobierno Santos que el galeón es un buen de interés cultural no solo de los colombianos sino de la humanidad y que debía protegerse, según está previsto en las leyes colombianas como un bien inalienable, imprescindible e inembargable y que se preservara como una unidad indivisible; el Gobierno debía buscar otras maneras de costear el rescate y el museo para deleite de esta generación y las generaciones futuras”.

Resaltó también que es la primera vez que se tendrá acceso a la información completa de cómo se sacaban las riquezas de América y en qué consistía ese volumen: “Vamos a conocer las causas por las cuales nuestros ancestros indígenas sufrieron una esclavitud terrible, y nuestros ancestros africanos igual, por unas riquezas que cuando las podamos contemplar vamos a entender el por qué. Era tanto el oro y tanta la riqueza en piedras preciosas que se extraían de este suelo nuestro que la ambición desmedida hizo que se esclavizaran a nuestros ancestros.

 

¿Qué se debería hacer con los restos del galeón si se logran rescatar?

Todo esto debe ser expuesto en un museo para deleite de la humanidad y lo más importante de todo es que el barco no puede ser desmembrado. O te llevas todo el barco o no te llevas nada porque la ley lo declara indivisible.

En ese sentido, al declararlo como bien de interés cultural de la Nación cae dentro de esa lectura y el galeón San José se convierte en un bien indivisible, sería expuesto en su totalidad ojalá como se ha previsto en un museo en la ciudad de Cartagena.

La razón ha salido victoriosa en este proceso tan accidentado, donde una nación como Colombia se estaba comportando como una nación poco civilizada, íbamos a tomar nuestro patrimonio y lo íbamos a feriar en los anticuarios del mundo como si fuéramos un país de completos locos. Finalmente, vamos a respetar nuestra historia común con todas las naciones de habla hispana del mundo, que en este momento pueden ser 500 millones de personas, lo que hará que Colombia crezca en turismo y la ciudad de Cartagena sea bendecida enormemente con la exposición del galeón en un museo.

 

¿Se debe buscar cooperación internacional para el rescate o en Colombia hay suficientes expertos en la materia?

Colombia necesita recurrir a los que saben porque nosotros no tenemos experiencia, pero sí tenemos la capacidad de contratar a los expertos. Podemos traer a lo mejor del mundo, que por cierto se ha ofrecido, tenemos ofrecimientos de grandes universidades del mundo, grandes instituciones como la Fundación del Mar (Fondation de la Mer) de Francia y una división de la Unesco que se llama la Stap, un órgano especializado en este tema.

Podremos traer lo mejor del mundo. La APP que diseñó el Gobierno Santos, cuya columna vertebral era el pago al originador con parte del hallazgo, obviamente se cae, se queda sin piso. Habrá que revisar las cuentas que estos señores pasaron de los gastos en que incurrieron para encontrar el galeón San José, cifra que en pesos colombianos alcanza los 18.400 millones; la cifra debe ser objeto de revisión porque tiene exageraciones y algunos montos que deben ser revisados. La APP se viene abajo y el pueblo colombiano ha tenido una gran victoria, la hispanidad ha tenido una gran victoria.

Es importante aclarar que es la primera vez en la historia documentada que un galeón se rescataría con fines de preservar la historia, no comerciales.

Hablando de navíos documentados uno encuentra, por ejemplo, que el Museo Vasa en Estocolmo, Suecia, un navío que fue rescatado por los suecos y puesto en un museo a un costo absolutamente incuantificable, porque han mantenido en secreto esta información. Ese museo recibe más de un millón de visitantes al año.

También se puede encontrar, por ejemplo, Nuestra Señora de Atocha, un navío que se rescató en las costas de la Florida, por Mel Fisher. Un hallazgo que enriqueció a una familia que estuvo tras su búsqueda durante muchos años. La familia de Fisher encuentra el galeón a lo largo de 15 kilómetros y tiene su museo en la Florida, donde se preservan algunas piezas.

En el caso del galeón San José es la primera vez que se encuentra un pecio de esta naturaleza con el fin de preservarlo y documentar la historia. Por primera vez, de esos cientos o miles de navíos que salieron de las costas americanas cargados de tesoros hacia España y Europa, vamos a encontrar un barco de estos que nos narre cómo era eso. Por primera vez vamos a ver el volumen de la carga oficial, el volumen del contrabando, temas que nunca se han podido documentar debidamente porque los descubrimientos que se han hecho fueron de cazadores de tesoros que nunca han dejado rastros de algo de estas dimensiones.

 

Los planes del Gobierno

Según el anuncio de la vicepresidenta Ramírez, la decisión unánime del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural se tomó habida cuenta a que las particularidades y la calidad única que tiene el galeón hacían “necesario que se pueda conservar para el futuro, para que todas las generaciones futuras a nivel mundial puedan conocer esa historia de Hispanoamérica, la historia de Europa, de tiempos de la Colonia, pero también una parte de África y América”.

Por eso, la decisión tiene una gran significación desde el punto de vista cultural”, que fue el argumento que la ministra de Cultura y el propio presidente invocaron todo el tiempo durante este proceso. Falta entonces definir cuándo, cómo, con quiénes se evaluará el proceso de extracción, todo “en las mejores condiciones que garanticen su conservación”, resaltó la alta funcionaria.

De igual manera, reveló que la ministra Carmen Inés Vásquez estará al frente de ese proceso y “la decisión del presidente Duque es concretar esta extracción lo más pronto posible. No se pagará la extracción del galeón con ninguna pieza y esta decisión permite que así sea”.

 

 

Fuente: HJCK

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